Interviú-26 Noviembre 2007 Imprimir E-mail

Nuria Roca

"Cada cual se hace la imagen que quiere de la persona que sale en la pantalla. Yo soy tan buena como antes de practicar sexo, yo soy una niña buenísima, pero me encanta el sexo"

¿Su família qué opina de este libro?
A nadie que me conozca va a sorprenderle. Sorprenderá al que no me conoce y me vea como la reina de los animales.

¿Y sus hijos?

Mis hijos son pequeños, tienen uno y cinco años; pero cuando crezcan, lo leerán y se reirán muchísimo, estoy segura.

¿Qué hay de cierto en ‘Sexualmente’?

Todo lo que ocurre en el libro es cierto, haya pasado o no. La imaginación es libre y puede aplicarse a todo.

¿De verdad se ha operado 17 veces, como asegura el prólogo?

No, qué va. Es una declaración de intenciones de lo que te vas a encontrar dentro del libro. Que no es otra cosa que muchísimo humor para tratar todos los temas relativos al sexo. En 17 operaciones se retocaría hasta el bolso. No me operaría tantas veces. Estoy a favor de la libertad, que todos hagan con su cuerpo lo que les dé la gana.

¿Su imagen de niña buena se verá perjudicada?
Cada cual se hace la imagen que quiere de la persona que sale en la pantalla. Yo soy tan buena como antes de practicar sexo, yo soy una niña buenísima, pero me encanta el sexo. Lo que hay que hacer es darle naturalidad al sexo, pero poca trascendencia. Todos lo practicamos en menor o mayor medida, y eso nos iguala y es tremendamente democrático.

¿Dónde y cuándo perdió la inocencia?

Hace mucho tiempo y por muchas partes. Cuando eres joven eres mucho más inocente y eso produce muchas satisfacciones y aún más decepciones. Con los años vas aprendiendo y perdiendo esa inocencia para salir ganando en otras cosas.

¿Los dramas de adolescencia se convierten en comedia?
Absolutamente, además es genial. Cada etapa tiene sus cosas, y con lo que sé ahora hay cosas que nunca habría hecho para evitarme sufrimientos.

¿Volvería a ser adolescente?
Jamás, no iría atrás ni para coger impulso. La vida transcurre, y hay un tiempo para cada cosa. Me daría mucha pereza tener 20 años otra vez. Es imagen de una firma cosmética.

¿El capítulo dedicado a las cremas es publicidad encubierta?

No; pero si se entiende así, no me importa. Las cremas forman parte del día a día. Yo uso innumerables cremas, una para cada zona del cuerpo.

¿El paso de ‘Waku waku’ a las lobas y los buitres fue algo natural?

El ‘Waku’ fue hace diez años. Uno evoluciona, crece, madura y se reproduce. Todo es natural, y las lobas ya estaban entonces en el plató.

¿Qué hay de sexual en comprar el pan?

Quizá la forma de la barra.

¿Y si compra un campero?
También, sólo hay que pensarlo para verlo. Es como la barra, pero más expandido, ¿no?

¿Dos de 20 o uno de 40?
Los tres, por supuesto. Me quedan muchas cosas por hacer. El tamaño, según dice usted, importa.

¿Qué es un buen tamaño?

Depende de para quién. No sabría decirte, en centímetros; a mí tiene que excitarme y punto.

¿Chiquitina y con ganas de jugar o grande y sosa?
Ninguna de las dos. No me ponen nada.

¿Una mujer recibe más placer de una mujer que de un hombre?

No tiene por qué ser así. El gusto está en lo que a cada una le apetezca.


¿Qué tiene Eduardo, el editor con el que se enrolla en el libro?
Eduardo es estupendo; todas queremos tener un Eduardo. Él tiene todo lo que una desea que tenga la persona con la que querría compartir su vida.

¿Existe o es un producto del márquetin?

Claro que existe, hay muchísimos Eduardos, por suerte para todos.

¿En qué perdería el tiempo?
Me encanta perder el tiempo en cualquier cosa. Me iría a una calle de Nueva York a sentarme y observar cómo pasa la gente.