Diario Sur- 5 Septiembre 2007 Imprimir E-mail

Nuria Roca: «Sueño que me persiguen toros»


Valenciana de nacimiento. Presentadora de éxito y futura escritora de libros de sexo. Conoció a su marido, el crítico taurino Juan del Val, durante un reportaje para una revista

Aficionada a los toros, la presentadora valenciana es una seguidora de Enrique Ponce, que además es su amigo. Tiene suerte de que su marido, ex crítico taurino, no se arrime más a los pitones. Nuria sólo tiene pesadillas con los morlacos en sueños.


Conoció a su marido durante un reportaje para una revista. Desgraciadamente, ¿cerró el grifo para todas las demás entrevistas?

Ja, ja. ¡Nunca se sabe! Es lo bueno que tiene la vida, que siempre te sorprende. Imagínese si todos supiésemos lo que va a pasar. ¡Sería aburridísimo! Ahora bien, estoy con la persona que quiero estar y con la que más quiero, ¡por supuesto!

A diferencia de las sufridas mujeres de los diestros, ¿no le preocupan los cuernos?
¿Que si me preocupan los cuernos?

Sí, que si nos los teme.
Bueno, siempre y cuando esté en riesgo la vida de uno...

¿Es una garantía que su marido ejerza la crítica taurina sin acercarse a los pitones?
¡Nooo! Juan (Del Val) ya no ejerce de crítico... Desde hace 6 años.

¿Cómo le gustan los toros?

Que transmitan cosas.

¿Qué tipo de cosas?

Como a todo el mundo, que embistan muy bien. Cuando sale un toro que me gusta, se me eriza el pelo. Así tengo mi barómetro.

¿Los hombres le gustan también con un poco de instinto animal?
Afortunadamente, todos tenemos ese instinto. Nos vendría muy bien dejar de ser en ocasiones tan cerebrales y ser más animales.

Desde 'Waku-Waku' no se apea de las televisiones. ¿Está encadenada?

¡Muy bien definido! He pasado prácticamente por todas.

¿Sintiéndose observada se porta mejor?
Pues mire, hay muchas veces que me gustaría portarme peor, pero no puedes. ¡Sabes que te ven!

Como arquitecta técnica, ¿le ha costado construirse un futuro?
Ha sido muy pasito a pasito y de manera muy autodidacta; aprendiendo de los errores, por supuesto, y también de los aciertos.

Lo tiene bien consolidado, ¿sin riesgo de fisuras?

No. Siempre existe ese riesgo. Si no, sería demasiado fácil. Uno intenta reparar esas fisuras en caso de que aparezcan.

«Yo tengo cara de pija. La gente que no me conoce me imagina con los esquís o siendo socia de un club de tenis». ¿Sigue ocurriendo eso?

Sigue, sigue... Es verdad. La gente se crea una imagen preconcebida de los que salimos en pantalla y le cuesta muchísimo cambiarla.

¿Se lo trabaja?
Para nada. Afortunadamente, se tiene de mí la imagen de una chica que nunca ha roto un plato y que se porta bien.

¿Demuestra mayor destreza con los esquís o las raquetas?
Sí. Es importante en la profesión.

Rastreadora de talentos, ¿dónde reside el suyo?

¿El mío? Ja, ja. No lo sé. Quizá en ser muy constante, pasármelo bien y ser muy optimista.

¿Su 'Factor X' es lo más erótico que nos ha mostrado hasta ahora?
Pero no era erótico. ¿Sabe? Saco un libro de sexo en octubre, 'Sexualmente'. Es un proyecto en el que he disfrutado y sufrido muchísimo.

¿Como en el sexo?
¡Qué va! El sexo es para disfrutarlo. No para sufrirlo. Si no, no lo entiendo.

«Me interesan los sueños desde que soñé que me moría y vi mi entierro». ¿Ve muertos?

Ja, ja. No. Me asusté esa vez. ¡Tanto que al día siguiente soñé que nacía! Siempre me atrajo el mundo de los sueños y su interpretación. Es divertido.

Toquemos madera, pero ¿cómo se veía más allá que acá?

Físicamente, no me veía pero observaba todo lo que pasaba a mi alrededor 'muerta'.

¿Le lloraron mucho?

No recuerdo mucho, pero me imagino que sí. O, al menos, quiero pensarlo. Ja, ja. Recuerdo que había flores amarillas. Sueño también que me persiguen toros.

¿Teme que la pillen?

Sueño muchísimas veces con ellos y claro que temo que me alcancen.

¿Lo consiguen?

No. Tenemos ese subconsciente que te salva de cualquier cosa.

¿Dejará de llorar alguna vez viendo 'Qué bello es vivir', su filme favorito?
¡Ay, no! Me encanta. Es una terapia fabulosa. Me apasiona poner una película y echarme a llorar.

¿Y en qué es moderna?
En la forma de plantear mi vida.

¿Cómo se la diseña?
Soy de muy día a día. Sin ataduras, corsés y la mente muy abierta.