Las Provincias- 15 Julio 2007 Imprimir E-mail

Núria Roca

La presentadora valenciana, que presenta mañana la gala final del programa ‘Factor X’, tenía gran afición de pequeña por las artes plásticas y era muy hábil como peluquera
CHELO LLUESMA/ VALENCIA

Lo de la pequeña Núria eran las artes en general y las plásticas en particular. Una de esas habilidades era la peluquería y de valiente clienta, actuaba su hermana. “Un día jugando, cogí unas tijeras y le corté el pelo, imaginad cómo quedo, todo lleno de trasquilones. Mi madre se enfadó muchísimo.’’ Pero ella no lo hacía a mala fe, en realidad su buen objetivo era mejorar el look de su hermana.

Como estas trastadas hay algunas más. Con esa carita de buena que tiene, la pequeña Núria Roca era inquieta y su hermana “la pobre” siempre acababa pagando el nervio: “Era un poco bruta. Dormíamos en una litera y un día la tiré abajo sin darme cuenta”. A pesar de lo que pueda parecer a raíz de las fechorías, las hermanas en la actualidad se quieren y mucho. “Ahora ella lleva la tienda de zapatos que tengo en la plaza del Ayuntamiento y cuando vuelvo a Valencia, ver a la familia y visitar el negocio es una cita ineludible”, afirma la presentadora.

Y es que Núria Roca, premio Valencianos para el siglo XXI, lleva la friolera de ocho años viviendo en Madrid. Dice que aunque esta cómoda y tiene una vida construida en la capital de España la tierra nunca se olvida. “La distancia hace que eches de menos las cosas pero también cuando regresas las disfrutas mucho más”, explica.

Pero por ahora vamos a aparcar la vida actual de la valenciana y volvamos a aquellos tiempos de travesuras. “Mi infancia fue súper feliz. Rodeada de mis amigos del colegio, de mi familia... una niñez muy normal.’’ Disfrutando de la vida y de los veranos en Náquera. “Me acuerdo que eran tres meses sin escuela que duraban una eternidad. Siempre de fiesta, siempre por la calle que en aquellos tiempos se podía. Recuerdo que salía por la mañana a jugar volvía a comer y otra vez a la calle hasta que llegaba la noche, mi madre algunos días me ponía un bocadillo y de vuelta a la calle”. Muchos ratos libres que Núria y la pandilla de amigos pasaban jugando a la botella, a beso verdad o atrevimiento, a la goma...
Los segundos que inevitablemente tenía que pasar en casa, la pequeña los empleaba en una de sus artes: pintar. “Me gustaba muchísimo. Tenía mi caballete, mis óleos y mis cuadros.’’ Unos lienzos dignos de una artista que ahora se cotizarían muy bien en el mercado de sus numerosos fans. En el colegio La Masía, la presentadora aparcaba los óleos y las trastadas. “Me sentaba en las primeras filas, no porque quisiera si no porque sólo éramos once en clase. No podíamos hacer nada, nos pillaban enseguida”, recuerda.

La sorpresa de la televisión

El gusto por el arte, por pintar y por crear la llevó de cabeza a estudiar arquitectura. Se lo habrán preguntado muchas veces pero es que no nos cansamos de oír la respuesta: ¿cómo una estudiante de arquitectura pudo pasar de los planos de papel y reglas a los planos cortos en Enhorabona, El babalà Ventures, Waku Waku, El típic programa, La Isla de los famosos...? Y así podríamos estar varias líneas enumerando espacios de televisión: “Fue gracias a la carrera. Para financiarme el viaje de fin de curso a Cuba, me presenté a La sort de cara, un concurso de Canal 9”. Algún factor X, por llamarlo de alguna manera, tendría aquella chica que quería llevarse el bote a toda costa, para que un amigo suyo de Náquera le recomendara presentarse a un casting de la televisión autonómica.

¿En un futuro podremos pedirle al estudio de Núria Roca que nos diseñe una casa? “Bueno, me sigue gustando diseñar y pintar como un hobby aunque no tengo tiempo.’’ Un día en la vida de Núria Roca es hoy por hoy sinónimo de trabajo. “Es gratificante porque disfruto de lo que hago aunque es sufrido estar siempre de aquí para allá.’’ Así que cuando la valenciana tiene algo de tiempo para ella, lo pasa con sus hijos en el hogar. “Soy casera, cada vez más, pero es que con dos niños pequeños es realmente lo que te apetece.’’ A partir de las diez, cuando los peques ya están durmiendo, la presentadora disfruta de esos momentos de tranquilidad para ella sola. Ese gusto por la casa lo traslada a la cocina. Asegura que no nos podemos perder el arroz al horno al estilo Roca con la tradicional receta de la abuela.

Para todos estos que hacen las colas, que se comen los marrones del jurado en los casting y que lloran de decepción o saltan de alegría que sepan que Núria Roca, como no podría ser de otra manera, tiene la receta del factor X: “Creo que está en el trabajo. A mí me gusta lo que hago y eso llega a convertirse en una forma de ser. Disfrutar delante de la cámara en mi caso”. Para los que no hayan pasado la prueba ya lo saben; la cuestión no es tener ese gen si no trabajarlo.

Con ese talento que tiene Núria con que el consigue saltar de proyecto en proyecto, ¿le queda algo por hacer?: “Muchísimas cosas, de hecho mi asignatura pendiente es todo”.