"A la televisión le falta que los que mandan se arriesguen un poco más"
No sólo su belleza sorprende cuando Nuria Roca aparece en televisión. En muy poco tiempo, aunque realmente intenso, ha alcanzado una capacidad de comunicación que ha enamorado a las cámaras y al público. El mismo que no ha permitido que su último proyecto, "Buenas tardes con Nuria", saliese adelante. La presentadora valenciana ha sido derrotada por las audiencias y las exigencias de los directivos de televisión. Ahora, piensa en su futuro desde la experiencia.
Repasando su currículo sorprende la cantidad y la diversidad de trabajos que usted ha llevado a cabo: concursos, directo, programas infantiles, entrevistas, reportajes, informativos, presentación de eventos, ... Tan joven, me da la sensación de estar frente a un animal televisivo. Bueno, no lo sé. Lo que sí me doy cuenta cuando leo mi currículo es que soy una trabajadora y sí que es verdad que se me ha dado bien.
¿Cómo empezó su relación con las cámaras? Fue algo totalmente circunstancial. Yo estudié arquitectura técnica, que muy poco tiene que ver con todo esto. Un día fui a un concurso a la televisión, a intentar ganar dinero para el viaje de fin de carrera a Cuba y después de eso, me llamaron para presentarme a un casting. De ahí, mi primer programa, en el año 93, y hasta hoy. Todo comenzó como una experiencia o un juego que poco a poco se ha convertido en una profesión. Pero no te das cuenta hasta que coges tu currículo, lo lees y echas la vista atrás donde no has hecho más que trabajar y te crees que eres una profesional.
¿Nunca antes le había atraído la televisión? No, nunca. Cuando fui al concurso era la primera vez que entraba en un plató de televisión.
¿Cómo le engancha la televisión? Yo creo que me ha enganchado poquito a poco. Desde fuera parece un mundo mágico y desde dentro es una profesión muy llamativa, muy agradecida, si va bien, muy reconocida por parte de la gente y eso, entre otras cosas te engancha. ¿Le ha facilitado las cosas el haber comenzado en Canal 9 para llegar más tarde hasta televisiones nacionales? Yo creo que sí. Eso ha sido fundamental. Si una persona empieza y le llega todo de golpe, es muy difícil de asumir porque te pasan cosas bonitas y muchas, por lo que es difícil mantener los pies en el suelo. Si vas poco a poco, como me ha pasado a mí,... un día sales en un periódico, otro día presentas un programa... y todo se produce pausadamente, creo que te da tiempo a asimilar que acabas comprendiendo que es un trabajo más como cualquier otro. No tiene nada de especial o tiene de especial lo mismo que cualquier otro trabajo. Asistimos actualmente a carreras meteóricas de auténticas estrellas de la televisión que por supuesto no han tenido ese trabajo de profesionalización delante de las cámaras. Sí, lo vemos todos los días. No hay que investigar demasiado para darse cuenta. Tampoco pienso que haya que negar a nadie la oportunidad de estar porque sí. Si llega y lo demuestra me parece perfecto. Otra cosa extraña es que con oportunidad y todo, no valen, no lo hacen bien y se mantienen. Y desde luego, actualmente hay un abuso de la imagen. Tras el fracaso de audiencias del programa "Buenas tardes con Nuria", ¿qué está haciendo ahora? Estoy en período de reflexión. Después de ocho años de trabajo y más trabajo, he pensado que me lo merezco. En realidad este período viene un poco forzado porque el último proyecto en TeleCinco no ha ido bien de audiencia, entonces se ha eliminado muy rápido y lo primero que te pasa es que te quedas chafado, porque un proyecto de estas características requiere un esfuerzo muy grande, mucha ilusión y cuando no funciona te quedas pensando qué es lo próximo que tienes que hacer en cuanto a trabajos televisivos se refiere. En este momento, me he tomado un tiempo de relax televisivo para ver qué es lo que entra y cómo se plantea.
¿Qué opina de esa dictadura de las audiencias que pone y quita programas? Uff... es terrible. Además lo he vivido para bien y para mal. Cuando las audiencias han funcionado es una maravilla, por ejemplo el programa "Waku Waku", que el mes pasado terminamos de grabar y que durante tres años ha tenido una audiencia alucinante y ha ido muy muy bien. Luego te embarcas en otros proyectos que no entiendes porqué no van tan bien y sólo es lo que el público decide.
¿Refleja la audiencia la calidad de los programas? No, creo que no. Tampoco los que tienen poca audiencia son los buenos y los que tienen mucha son los malos, no. Pero a veces la audiencia no refleja la calidad y el buen trabajo televisivo. De todas formas hablar o trabajar con las audiencias es algo bastante confuso. Pero, ¿tienen que trabajar con las audiencias? Sí, claro. Lo que pasa es que es el único baremo que tenemos para medir si algo funciona o no funciona. Entonces nos tenemos que guiar por eso, porque los publicistas, que son en realidad los que pagan la televisión, es lo que utilizan. La verdad es que sí es una especie de presión, en ocasiones demasiado fuerte y creo que a veces injusta por la necesidad de ver resultados en muy poco tiempo. Acabado de golpe el proyecto "Buenas tardes con Nuria", ¿le han llegado muchas ofertas para volver a ponerse frente a una cámara? Inmediatamente después no te llama nadie porque cuando algo se acaba así, aunque no salga en pantalla sigues, de alguna manera inmerso en ella. Luego sí que te llegan propuestas pero ahora hay que ir con pies de plomo. Digamos que ahora hay que saber dónde te metes. Pero la verdad es que no me gusta hablar de esto porque luego parece que da mala suerte y no salen las cosas. Y, ¿alguna apetencia personal? Si esta pregunta me la hacen hace tres meses hubiese dicho que un magazine de tarde, pero como no ha salido bien ahora no lo sé. Yo tengo claro mi ideal de programa, que es el que he hecho durante tres años en Canal 9 en Valencia, "Fem tele". Un programa de entrevistas, donde se mezcla humor, donde hay reportajes... ¿En qué emplea el tiempo libre Nuria Roca? Ahora mismo en descansar. Y ésto significa llegar a casa, estar con tu gente y tumbarte en un sofá a ver la tele. Me gusta muchísimo ver la tele. Soy de las que consume televisión además de trabajar en ella. ¿Cómo ha vivido Madrid cuando tuvo que trasladarse por motivos de trabajo? A mí me sorprendió, porque tenía una imagen de ciudad muy grande, estresante, gris, con mucha contaminación... y mi sorpresa fue cuando descubrí una ciudad preciosa. Una ciudad donde la gente es muy abierta, nadie te pregunta de dónde eres, donde todo el mundo te acoge y sí es cierto que tiene mucho estrés, pero para eso también te puedes escapar, por ejemplo a las playas de Valencia. Y, ¿qué ve usted en la televisión? Yo lo veo todo. Soy capaz de tragarme cualquier cosa. Es más, yo me acuesto muy tarde porque no me gusta dormirme pronto y por la noche soy capaz de ver hasta la Teletienda. Me gusta mucho, me encanta. ¿Pero no echa nada de menos? Sí, a la televisión creo que le falta que los que mandan se arriesguen un poco más, echo de menos algo más de creatividad... pero aquí nos volvemos a encontrar con el miedo a que lo que se haga no dé resultados y no los dé en los cuatro primeros programas. Entonces la gente es muy cómoda y va a estructuras que ya se sabe que funcionan. Esto es como el pescado que se muerde la cola. Texto: Javier Estrada - Fotos: Víctor Cucart |